LA BOHÈME.- (SC67)
Cuarta ópera de Giacomo Puccini. Escena en cuatro cuadros con libreto de Giuseppe Giacosa y Luigi Illica, basado en la novela Scènes de la vie de bohème (Escenas de la vida bohemia) (1851) de Henri Murger.
ESTRENO Y SUCESIVAS VERSIONES
Estreno el 1 de febrero de 1896 en el Teatro Regio de Turín, con escenografía de Adolf Hohenstein realizada por Ugo Gheduzzi y Alfonso Goldini; diseño de vestuario también de Adolf Hohenstein realizado por Zamperoni, y dirección de escena de Davide Franchi. Bajo la batuta de Arturo Toscanini interpretan los papeles principales: Cesira Ferrani (Mimì), Evan Gorga (Rodolfo), Camilla Pasini (Musetta), Tieste Wilmant (Marcello), Antonio Pini-Corsi (Schaunard), Michele Mazzara (Colline), Alessandro Polonini (Benoît y Alcindoro), Dante Zucchi (Parpignol) y Felice Foglia (sargento de aduana). Maestro del coro, Pietro Nepoti.
Estreno de la versión definitiva el 13 de junio de 1898 en la Opéra-Comique de Paris, en francés y con el título La vie de bohème, en el Théâtre Lyrique. Bajo la batuta de Alexandre Luigini, con escenografía de Lucien Jusseaume y puesta en escena de Albert Carré, interpretan los principales papeles: Julia Guiraudon (Mimì), Adolphe Maréchal (Rodolfo), Jeanne Tiphaine (Musetta), Max Bouvet (Marcello), Lucien Fugère (Schaunard) y Jacques Isnardon (Colline).
LOCALIZACIÓN, PERSONAJES Y TESITURAS
París (Francia), durante la década de 1830.
Mimì, costurera y amante de Rodolfo (soprano). Rodolfo, poeta, miembro de los bohemios y amante de Mimì (tenor). Marcello, pintor, miembro de los bohemios y amante de Musetta (barítono). Musetta, amante de Marcello y amiga de Mimì (soprano). Schaunard, músico y miembro de los bohemios (barítono). Colline, filósofo y miembro de los bohemios (bajo). Benoît, casero de los bohemios (bajo). Alcindoro, consejero de estado y acompañante de Musetta (Bajo). Parpignol, vendedor de juguetes (tenor). Sargento de aduana (barítono). Aduanero (Barítono). Estudiantes, trabajadores, ciudadanos, vendedores, soldados, niñas y niños.
FUENTE LITERARIA Y LIBRETO
Para bucear en los orígenes del argumento de La bohème hemos de viajar a la Francia de los últimos años del Rey Luis Felipe, y más precisamente al París de 1845. Entre este año y 1849, el novelista, poeta y, ocasionalmente, periodista Henri -o Henry- Murger (París, Francia, 27 de marzo de 1822 – Idem, 28 de enero de 1861) publicó en la revista Le Corsaire-Satan – Le Corsaire a partir de 1848– una serie de relatos y escenas costumbristas con un fuerte carácter autobiográfico que obtuvieron una muy buena acogida por parte del público. El éxito de los relatos hizo concebir a Murger la posibilidad de escribir una pieza teatral con dicho material, para lo que contó con la colaboración del dramaturgo Théodore Barrière (París, Francia, 16 de abril de 1821 o 1823 – Idem, 16 de octubre de 1877), estrenándose la obra La vie de bohème, drama teatral en cinco actos, con notable repercusión en el Teatro des Variétés de París, en el corazón de Montmartre, el 22 de noviembre de 1849. Tras cien funciones a teatro lleno, la obra se trasladó al más prestigioso Théâtre de la Comédie-Française en donde continuó granjeándose el favor del público. Por último, tras el éxito de la obra de teatro, los relatos en conjunto, como volumen unitario, se publicaron por primera vez en 1851, en París, a cargo de Michel Lévy Frères, como Scènes de la bohème, posteriormente retitulados Scènes de la vie de bohème a partir de la tercera edición de 1852. Para esta primera edición de 1851 Murger revisó el orden de publicación original y escribió nuevos capítulos, así como una introducción y un epílogo. El texto de Murger experimentó una rápida circulación por diferentes países de Europa volcándose a varios idiomas, conociéndose una primera traducción al italiano, seriamente mutilada y de un traductor desconocido -tal vez Gian Vincenzo Bruni- en 1859 con el título Scene della vita d’artista. Trece años después, en 1872, el editor italiano Sonzogno publicó una nueva traducción de Felice Cameroni, esta vez sí de la obra completa, titulada La bohème: Scene della Scapigliatura parigina.
La idea de utilizar el texto de Murger como argumento para una ópera pucciniana aparece ya seis meses antes del estreno de Manon Lescaut, en una carta enviada por Giulio Ricordi a Puccini del 22 de julio de 1892, en la que el editor simplemente menciona el asunto. No obstante, Puccini no decide firmemente ponerse a trabajar en La bohème hasta julio de 1894, una vez descartada la posible colaboración con el escritor Giovanni Verga, con el que el compositor se entrevistó en Sicilia al objeto de barajar su novela La lupa como argumento operístico. Pero para entonces Giulio Ricordi, el editor de Puccini, ya había movido ficha contratando a Giuseppe Giacosa para que colaborara con Luigi Illica -Illica ya había trabajado con Puccini en Manon Lescaut– en la redacción del libreto de la futura ópera. Ambos escritores comenzaron a trabajar en el libreto de La bohème a finales de marzo de 1893, tras conocerse públicamente la disputa entre Puccini y Leoncavallo sobre a quién correspondían los derechos de utilización del material de Murger. Comenzaba, por tanto, una de las relaciones artísticas más fructíferas de la historia de la ópera que se prolongaría por diez años, entre Giacomo Puccini, Luigi Illica y Giuseppe Giacosa, y que daría como frutos ni más ni menos que: La bohème, Tosca y Madama Butterfly.
La elaboración del libreto ofrecía numerosas dificultades. El texto que interesaba a los libretistas era el de la obra de teatro de 1849, y no el de la novela de 1851, dado que el primero era un material mucho más fácil de adaptar para la escena. Pero al contrario que la novela, que estaba libre de derechos al haber fallecido Murger sin herederos, la obra de teatro aún devengaba derechos de autor, por lo que no podía ser utilizada como base por Illica y Giacosa. Se trataba, por tanto, de adaptar para la ópera un texto, el de la novela, fragmentado, carente de unidad y con gran dispersión de personajes. Si a esto unimos las continuas fricciones entre los libretistas y el compositor que generaba el trabajo, podemos sospechar lo dificultoso de la empresa. Con todo, el trabajo fue avanzando dificultosamente y, en su primera versión, la estructura constaba de cuatro actos: [Acto I, escena 1: desván de los bohemios. Día de Nochebuena. / Acto I, escena 2: Barrio Latino, Café Momus (interior). / Acto II: la Barrière d’Enfer. Febrero. / Acto III: el patio de la casa de Via Labruyère 8 (casa de Musetta). Primavera-verano. / Acto IV: desván de los bohemios y muerte de Mimì. Otoño]. Para el verano de 1894 se habían introducido algunas modificaciones en la estructura, la más importante de las cuales era la supresión del Acto III: el patio de la casa de Via Labruyère 8 (casa de Musetta), quedando la estructura como sigue: [Acto I, escena 1: desván de los bohemios. Día de Nochebuena. / Acto I, escena 2: encuentro entre Rodolfo y Mimì. / Acto I, escena 3: Barrio Latino, Café Momus (exterior). / Acto II: la Barrière d’Enfer. Febrero. / Acto III, escena 1: el desván de los bohemios. / Acto III, escena 2: la muerte de Mimì]. Como vemos, la estructura del verano de 1894 se va asemejando a la final. De modo que la escena 3 del Acto I se independizará dando lugar al Cuadro Segundo actual. El Acto II: la Barrière d’Enfer pasará a ser el actual Cuadro Tercero, y el Acto III se transformará en el Cuadro Cuarto, quedando el conjunto como lo conocemos hoy día: [Cuadro Primero: en el desván de los bohemios el día de Nochebuena. / Cuadro Segundo: en el exterior del Café Momus en el Barrio Latino el día de Nochebuena. / Cuadro Tercero: en la Barrière d’Enfer en febrero. / Cuadro Cuarto: en el desván de los bohemios].
En Torre del Lago, en la madrugada del 10 de diciembre de 1895, Puccini firmó la partitura de La bohème, dibujando al lado de la firma dos tibias cruzadas y una calavera, en alusión a la muerte de Mimì, una de sus criaturas a las que más amará. Nacía así La bohème, obra maestra entre las obras maestras, capaz de tocar el corazón de cualquier ser humano, sea cual fuere su etnia, credo o condición, atravesando generaciones, inmortal y, por siempre y ante todo, inmarcesible.
SINOPSIS ARGUMENTAL
Cuadro Primero. Una buhardilla en el Barrio Latino de París (Francia) en la década de 1830.
Rodolfo, poeta, y Marcello, pintor, intentan trabajar ateridos y hambrientos. Llega Colline, filósofo, frustrado por no haber podido empeñar unos libros al estar la casa de empeños cerrada por ser Nochebuena. De repente sucede lo inesperado, llegan unos repartidores que traen comida, vino, cigarros y leña. De inmediato aparece Schaunard, músico, el cuarto y último de los amigos bohemios, que explica que ha conseguido cobrar unas clases de música y, con ello, ha podido comprar los presentes. Rodolfo, Marcello y Colline se precipitan hacia las viandas siendo detenidos por Schaunard quien afirma que en una noche como esa hay que cenar fuera, enseñando una moneda de oro. Llaman a la puerta, es Benoît, el casero. ¡Maldición! viene a cobrar. Los bohemios adulan al casero sonsacándole sobre sus amoríos para, a renglón seguido, fingirse indignados y echarlo de la buhardilla. Marcello, Schaunard y Colline se marchan al Café Momus mientras Rodolfo ha de quedarse para terminar un artículo para el periódico, tras de lo cual se reunirá con sus amigos. A renglón seguido suena la puerta de nuevo, es Mimì, una joven vecina que viene a pedir lumbre para su vela. De inmediato surge el amor entre los jóvenes. Mimì, antes de marcharse, advierte que ha perdido la llave de su habitación, y una ráfaga de aire apaga su vela e, inmediatamente, ocurre lo mismo con la vela de Rodolfo. Ambos jóvenes se arrodillan buscando la llave, a oscuras, cuando Rodolfo toma la mano de Mimì. Los jovenes se cuentan brevemente su historia mutuamente cuando los amigos de Rodolfo lo llaman para que se una a ellos. Rodolfo y Mimì, tomados del brazo, abandonan la buhardilla y se dirigen al Café Momus para reunirse con sus camaradas.
Cuadro Segundo. En la terraza del Café Momus en el Barrio Latino.
La noche se presenta muy animada: estudiantes, costureras, burgueses y soldados llenan la calle, mientras los vendedores ambulantes vocean sus mercancías. Rodolfo compra un sombrerito que regala a Mimì antes de llegar al Café Momus, en una de cuyas mesas se acomodan los cuatro bohemios en compañía de la muchacha. Aparece Parpignol, el vendedor de juguetes, rodeado de una muchedumbre de chiquillos. Los bohemios brindan divertidos hasta que Marcello se percata de la presencia de Musetta, su examante, en compañía de un ridículo caballero entrado en años que aparenta ser rico: Alcindoro. Musetta busca una mesa cercana a la de los bohemios y comienza a ridiculizar a Alcindoro y a escandalizar con objeto de llamar la atención de Marcello, incluso cantando una canción, en medio de la cual lanza un grito de dolor, fingiendo que el zapato le hace daño. Musetta ordena a Alcindoro ir al zapatero para solucionar el problema, lanzándose en brazos de Marcello inmediatamente tras la partida del ridículo caballero. El camareo llega con la cuenta y los bohemios se pasan la nota unos a otros hasta que Musetta decide endosarle la cuenta a Alcindoro, que pagará cuando regrese. Los seis amigos abandonan el Café Momus a la par que una banda militar desfila por la calle en medio de la algarabía general.
Cuadro Tercero. En la Barrière d’Enfer a las afueras de París, en febrero.
En las afueras de París, en una barrera aduanera en la que se cobra el impuesto a los comerciantes que cada mañana entran en la ciudad a vender su mercancía, se levanta un café de mala muerte en donde trabaja Marcello decorando el local. Junto a él, Musetta, intenta ganar algo de dinero dando clases de canto. Aparece Mimì, tosiendo, herida ya de muerte por la tuberculosis, al amanecer, en medio de una nevada, en busca de Marcello para explicarle que ya no aguanta más, que no soporta los celos de Rodolfo, quien ni siquiera ha dormido en casa esa noche. Marcello, conmovido, le confiesa que Rodolfo está con él en el café y le ruega que se marche y que él hablará con su amigo. En ese momento aparece Rodolfo en la puerta, ocultándose Mimì inmediatamente, pues lo ha visto. El poeta se dirige hacia su amigo y le confiesa su decisión de separarse de Mimì, a la que acusa de infiel. Marcello lo contradice intentándole hacer ver que lo que el poeta aduce no son más que imaginaciones. Rodolfo, entonces, se desmorona y confiesa a su amigo la verdad: Mimì está gravemente enferma y él no es capaz de soportar verla agonizar poco a poco cada día en esa fría y mortal buhardilla sin dinero para leña. Mimì, que lo está escuchando todo, se delata al toser y sollozar. Rodolfo va hacia ella y la estrecha tiernamente entre sus brazos y le promete que no se separarán, al menos durante el gris y mortal invierno. Seguirán juntos y separarán sus caminos cuando llegue la primavera, mientras Marcello y Musetta tienen su enésima discusión a causa de los celos.
Cuadro Cuarto. De nuevo en la buhardilla del Cuadro Primero.
Rodolfo y Marcello intentan trabajar pero no llega la inspiración, sus mentes vuelan en recuerdo de sus antiguas amantes. Schaunard y Colline entran con un pan y un arenque, siendo la única comida de que disponen. Poniendo al mal tiempo buena cara, fingen darse un opíparo banquete con toda ceremonia, tras de lo cual juegan como chiquillos riendo animadamente. Pero de improviso se abre bruscamente la puerta y Musetta irrumpe en la habitación visiblemente alterada: Mimì viene tras ella y, a duras penas, está logrando subir las escaleras, tal es su estado de salud. Mimì llega por fin y es llevada a la cama por Rodolfo y Marcello. Musetta entrega a su examante sus pendientes para que los empeñe y con lo que saque que vaya en busca de un médico y por medicinas, y con lo que sobre comprarle un manguito. Colline también quiere colaborar y decide empeñar su viejo abrigo. Schaunard sale para dejar solos a Mimì y Rodolfo. Al poco llegan Musetta y Marcelo que traen medicinas y un manguito para Mimì, el doctor llegará enseguida. Musetta coloca el manguito en la manos congeladas de Mimì, que pregunta a Rodolfo si ha sido regalo suyo. Antes de que el poeta conteste se adelanta Musetta que responde afirmativamente. Mimì se va apagando poco a poco mientras Rodolfo camina inquieto por el cuarto buscando consuelo en sus amigos, queriendo negar la realidad. Al llegar de la calle Colline y Schaunard se dan cuenta de que Mimì ha muerto, sumiéndose Rodolfo en una profunda desesperación, desplomado sobre el cadáver de la muchacha, al darse cuenta del fin.
