Plácido Domingo

Magister Dixit XXV

¡Esto es Puccini!

No hace falta presentación. En esta entrega número XXV de Magister Dixit reproduzco gran parte de la entrevista publicada el 24 de noviembre de 2024 en ABC por Julio Bravo al Maestro Plácido Domingo:

«Le debo gran parte de mi carrera. Giacomo Puccini es un hombre brillante que nos dejó un legado inmenso e inmortal. Lo celebro con la fuerte esperanza de que los jóvenes se acerquen cada vez más a sus óperas porque son de una modernidad increíble: deseando que en un mundo cada vez más virtual, que con demasiada frecuencia aísla en lugar de unir, vengan al teatro y se dejen conquistar y sorprender por Puccini. Puccini es crucial en la historia de la ópera, hace vibrar las cuerdas más íntimas de nuestra sensibilidad, conoce las más ‘recondite armonie’1 de nuestra alma. Nació en una familia de músicos –su padre era maestro de capilla del Duomo de Luca–, conoció y apreciaba a los grandes compositores que lo precedieron, pero también fue muy abierto y curioso hacia los nuevos géneros musicales de su era. Inspirándose en Wagner, por ejemplo, utiliza el leitmotiv, que empezó a usar en Manon Lescaut. Y al final de su vida incluso escucha a Schönberg. Se lanza a nuevas experiencias sonoras. Pienso por ejemplo en todo lo que escribe para la orquesta en La fanciulla del West. Sabemos por sus cartas lo meticuloso que era, y que nunca estaba satisfecho con los textos, hasta el punto de exasperar a sus libretistas: es genial su manera de fusionar sonido y palabra para crear emociones. Puccini decía: ‘Dadme un buen libreto y os daré una gran ópera’. Como ejemplo, nunca estuvo satisfecho con la debilidad del libreto de La rondine. No se debe escatimar el crédito enorme que se merecen los libretistas con quienes Puccini tuvo la suerte de trabajar. Puccini también era un apasionado de la fotografía, algo nuevo en su época, y enviaba a veces imágenes de paisajes que hacía con su cámara Kodak2 a los escenógrafos de las primeras puestas en escena de sus óperas. También experimentó con la recién nacida cinematografía: en cuanto tuvo fama, hizo un corto documental sobre su vida, donde se le puede ver en Torre del Lago. En definitiva, Puccini absorbe, reelabora, crea y es siempre original, único y, yo diría incluso, cinematográfico en la concepción de la ópera. Es quizás el último gran compositor romántico italiano, pero no podemos definirlo ni como romántico ni como verista: ¡Puccini es Puccini! El editor Giulio Ricordi lo quería como heredero de Verdi y parece ser que fue precisamente escuchando Aida3, la ópera de Verdi, cómo decidió el joven Puccini dedicarse a la composición. ¡Qué increíble paso del testigo entre estos dos titanes! El fin de este gran genio es muy triste y ciertamente demasiado temprano. Su última ópera, una obra maestra inacabada, es Turandot. Pensemos en lo que representa esta ópera. Pensemos en el dolor angustioso que sentimos en la escena de la muerte de Liù, lo último que compuso. ¿Qué pudo escribir Puccini para este papel de una mujercita, una schiava mio signore4 que debería haber permanecido en las sombras y, en cambio, abre los ojos y los corazones de todos? ¡Quién sabe qué más podría haber creado! Sin embargo, los críticos5 de principios del siglo XX intentaron menospreciar sus obras maestras, incluso criticarlas, reduciéndolas a productos comerciales, lacrimógenos. Realmente no entendieron la esencia de este genio, o tal vez sí… Y por eso lo denigraron. Se le ha acusado de manipulador de sentimientos, pero yo le agradezco haberme hecho descubrir emociones desconocidas para mí. Es difícil pensar en un heredero frente a su extraordinaria modernidad. Creo que ha influido en varios campos culturales, no sólo en la música. Sin duda marcó un punto de inflexión interpretativa para nosotros los cantantes. Después de Puccini es difícil volver atrás, pero no creo que sea fácil avanzar tampoco… Sobre todo estar al día. Él experimentó la aceleración de los cambios históricos a finales del siglo XIX y, sobre todo, principios del siglo XX. (…) Para Puccini no basta con tener un buen cantante: él quiere un verdadero actor en el escenario y rozar el teatro en prosa y casi el cine. Pensemos en lo que sucede en Tosca: en Roma, en apenas unas horas, asistimos a dos homicidios y un suicidio. Suspense, adrenalina y acción: no hay un momento en el que podamos perder de vista el escenario. Puccini dice, son sus propias palabras, haber puesto ‘grandes dolores en pequeñas almas’. Así, sus protagonistas son aún más reales y saben amar incondicionalmente hasta el extremo, y sus dramas son aún más atractivos e impactantes. Puccini y Verdi son los dos pilares de mi carrera. Cuando he tenido el privilegio de ensayarlas, ya sea porque las tenía que cantar o dirigir, (mis favoritas son) Manon Lescaut, Madama Butterfly, La fanciulla del West y Turandot. Siempre me sobrecoge la increíble belleza de las melodías y la riqueza de la orquestación, me encantan las óperas de Puccini. Mario Cavaradossi (Tosca) es el personaje que he interpretado más veces6 en mi carrera, y he tenido la suerte de trabajar en este papel con directores extraordinarios como Franco Zeffirelli en la producción histórica del Metropolitan, con Gianfranco De Bosio en la película sobre la ópera, y con Giuseppe Patroni-Griffi y Andrea Andermann en Tosca, en los lugares y en las horas de Tosca. Como intérprete creo que es muy importante, independientemente de una puesta en escena más o menos moderna, no traicionar el pensamiento de Puccini cuando se lleva a escena: su música está eternamente conectada al significado de las palabras. Estar en sintonía con el autor sin duda nos ayuda a los intérpretes y creo que también es gratificante para el público. Puccini es muy generoso pero también exigente con los cantantes. Ha captado mejor que nadie la sensibilidad y el encanto de las mujeres: la esencia de la femineidad. Quizás si la enfermedad no se lo hubiera llevado tan pronto, habría compuesto más para mezzosoprano y bajo, pero sin duda para el barítono creó papeles icónicos como Scarpia (Tosca), el sheriff Jake Rance (La fanciulla del West) o Gianni Schicchi en esa obra maestra del ingenio toscano. Para el tenor, los papeles se encuentran entre los más apasionantes y los más queridos. Pero sin duda le dio papeles extraordinarios a la soprano más que cualquier otro autor. Él, que vivió en una época en la que las mujeres prácticamente no tenían derechos, percibió que la sociedad estaba cambiando y representó de manera única la sensibilidad femenina, hasta el punto de ser considerado un provocador, como lo fue Verdi en su momento con La traviata. De la coquetería de Musetta (La bohème) al sacrificio extremo de Liù (Turandot), vivimos el drama del amor y los celos. Sus heroínas son mujeres muy alejadas de las heroínas puras, nobles y, a menudo, guerreras de Verdi: de Manon a Butterfly, de Tosca a Mimì, de Turandot a Liù, etc… Y si pensamos en Suor Angelica, ese nudo en la garganta que nos impacta escuchando Senza mamma, o Bimbo, tu sei morto7. ¡Esto es Puccini!». (2024).

Plácido Domingo, (Madrid, España, 21 de enero de 1941) es un artista polifacético: legendario cantante de esos de otra época -tenor y, al comienzo y al final de su carrera, también barítono- director de orquesta y, gestor y administrador operístico y musical.

– Fuente: Texto extraído de la entrevista efectuada por Julio Bravo a Plácido Domingo, titulada Esto es Puccini y publicada el 24 de noviembre de 2024 en el diario español ABC.

– Notas:

  1. En relación al aria Recondita armonia que canta Cavaradossi en la Escena Tercera del Acto I de Tosca. ↩︎
  2. Puccini fue un gran aficionado a la fotografía. El pasado 2024, entre el 16 de febrero y el 1 de abril tuvo lugar en Luca una exposición de fotografías tomadas por Giacomo Puccini -unos noventa originales-, organizada por la Fundación Ragghianti, bajo el título «Qual occhio al mondo». Puccini fotografo. De la muestra se ha editado un catálogo que contiene imágenes de todas las fotografías expuestas con textos de Gabriella Biagi Ravenni, Paolo Bolpagni, Manuel Rossi y Eugenia Di Rocco. ↩︎
  3. En marzo de 1876 el joven Giacomo recorre a pie junto a dos de sus amigos, Carignani y Zizzania, los aproximadamente treinta kilómetros -quince de ida y otros tantos de vuelta- que separan Luca de Pisa para asistir a una representación de Aida de Verdi. Este hecho resultará clave en su biografía pues, a partir de ese momento, decidirá irrevocablemente convertirse en compositor de ópera. ↩︎
  4. En referencia al siguiente diálogo entre Liù y Calaf del el Acto I de Turandot, Calaf: Liù… chi sei? / Liù: Nulla sono… una schiava, mio signore… ↩︎
  5. Para quien desee conocer este asunto en profundidad: El «problema» Puccini. Ópera, nacionalismo y modernidad. Acantilado, Barcelona, 2024, de Alexandra Wilson, edición en español de The Puccini problem. Opera, Nationalism, and Modernity. Cambridge University Press, Cambridge, 2007. ↩︎
  6. Plácido Domingo ha encarnado el rol del pintor revolucionario Mario Cavaradossi de Tosca en 225 ocasiones. ↩︎
  7. Ambas, arias cantadas por Suor Angelica en la ópera homónima, segunda parte de Il trittico. ↩︎

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